Cansado de las oficinas anodinas y el tráfico de las grandes ciudades, los chicos de Angrybovine, una empresa de asesoría de diseño de Colorado, ni cortos ni perezosos, decidieron montar su oficina en una casa rodante, para así poder trabajar cuando quieran y donde quieran.

 Transformaron una vieja y enorme casa rodante de principios de los 90 en un lugar increíble en el que trabajar: luminoso, original, desenfadado... y que tiene todo lo necesario, desde mesas y ordenadores hasta zonas de reunión y de descanso.

Nos gusta mucho el aire desenfadado de todo el ambiente, y que hayan conseguido que resulte un espacio amplio y agradable. A eso ayuda que hayan dejado la superficie de las paredes casi completamente desnudas, en blanco brillante, y que para los muebles hayan optado por algunas piezas de Ikea con detalles vintage.

Así, por ejemplo, entre dos armarios de la serie PS, encontramos una viejo equipo de sonido de los 60, e incluso han incluido una vieja chimenea de hierro colado, solo que con un apaño para que funcione como un radiador y evitar los humos

 

 

Jay Ferracane, el fundador de la empresa, admite que le parece irónico que muchos diseñadores, que "construyen" cosas para sus clientes, no tienen la oportunidad de diseñar su propio espacio de trabajo. Eso sí, reconoce que no fue fácil, y que han apodado a la caravana como "Twice" (dos veces en inglés) porque la reforma fue un largo proceso de aprendizaje en el que había que hacer todo dos veces para que saliera bien.

Los dejamos con una pequeña galería de imágenes para que observen como es una oficina en una casa rodante.